TE ODIO

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Llevo varios días intentando desechar de mi mente la opción de volver a verte. Me resisto a ella. Mientras busco, vehemente, una alternativa a volver a tus manos de nuevo...

La necesidad de saber que estarás a mi lado, si te requiero con urgencia, conlleva un coste demasiado alto para un cobarde como yo. Pero soy muy consciente de que a pesar de tu mala reputación, para mí, eres imprescindible en este entorno insano que me rodea. Mi pretensión de olvidarte ha hecho que el dolor palpite en mi cabeza, que me vuelva loco pensando en otras posibilidades, que trate de arrancarte de mi recuerdo como a una mala hierba que pretende pasar inadvertida entre los recuerdos de días más felices sin tanto tormento... Pero, a pesar de todo, necesito volver a ti.

Me estremezco sólo de recordar tu tacto frío, tan estéril, mientras me clavas la mirada y te mueves con destreza sobre mi piel. El olor a alcohol que desprende tu ropa y que perdura con tu halo cuando pasas ante mí, me resulta muy desagradable. Deja poco lugar a mi imaginación sobre lo que has estado haciendo con otros antes que conmigo, y lejos de ser celos, me hace sentir inseguro ante tu presencia. 


Eres la droga que adormece el gusto de conocerte, a causa de la sensación de abandono que me dejas siempre tras un rato contigo. Y cuando creo que ya he satisfecho mi necesidad, ¡pobre tonto!, cuando creo que he recuperado las fuerzas para salir de tu morada sin que las rodillas me tiemblen más, me esperas, como siempre, con una sonrisa a la salida de tu consulta para citarme una próxima vez. 
Siempre hay una próxima vez. Siempre debes revisar con posterioridad tu trabajo, cobrando por cada nueva visita, por cada nuevo tratamiento, por cada extracción que realizas con despreocupación. Todo para que yo consiga mi tan inalcanzable sonrisa perfecta.
Eres fundamental en mi presente, pero nada es gratuito en esta vida. Vas a costarme una fortuna, maldito dentista. Te odio.

Tania A. Alcusón


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6 comentarios:

Dora Ku dijo...

Tania: Aunque a muchos les dio por hablar del dentista, por lo que llevo leyendo hasta ahora, tu relato me ha parecido el más original, con respecto a este tema.
Felicidades. Cariñosamente: Doña Ku

PJGA dijo...

Al principio me pareció que estaba leyendo a Sade, por el tono masoquista de los primeros párrafos; pero luego vi de qué iba la cosa y... es mucho más horrible que eso. Todos los que hemos pasado por el dentista, sabemos de qué va. Es un relato muy cortito pero con una vuelta de tuerca magistral. Enhorabuena.

¡Un saludo muy grande!

Raquel Campos dijo...

Un relato muy bueno con un giro imprevisto.
Un saludo!!

000latani000 dijo...

Muchas gracias, doña Ku! Es un placer ser uno de los relatos que más te gustó este mes. Sueles hacer tus selecciones de manera cuidadosa, así que doblemente agradecida por ver mi esfuerzo reconocido. Un besito.

PJGA, creo que esto va a ser el comienzo de una bonita amistad... Jajaha!! Tenemos unos estilos muy similares. Me alegro de que te haya gustado el giro. Tono masoquista dice... Jijiji!

Gracias por pasarte y comentar, Raquel. Un saludo!

daniel dijo...

Ja, ja, Tania, ¡sorprendente! Te aseguro que hasta el final no he caído en que era el dentista. Buen relato.

Besos.

000latani000 dijo...

Gracias Dani! Objetivo cumplido entonces, si no es que lo ponía muy fácil... Jejeje, un beso!

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